Una aclaración importante sobre el llamado “nuevo plato alimentario”
Por: Karla Salinari
En los últimos días ha estado circulando en redes sociales una gráfica que muchas personas están llamando el “nuevo plato” o “nueva pirámide alimentaria”. A simple vista, algunos de sus mensajes pueden parecer positivos: más vegetales, más alimentos integrales y menos productos ultra procesados. En ese punto, estamos de acuerdo.
Sin embargo, hay un aspecto importante que merece una conversación más profunda.
Esta gráfica promueve el consumo de proteína animal y lácteos enteros en cada comida, presentándolo como una forma de “terminar la guerra contra la proteína”. Ese mensaje no está respaldado por décadas de evidencia científica en nutrición.
Es importante aclarar algo fundamental:
Nunca ha existido una guerra contra la proteína.
La mayoría de las personas ya consumen suficiente proteína, e incluso más de la que necesita. El problema nunca ha sido la cantidad, sino la fuente.
Cuando se enfatizan alimentos como carnes rojas, mantequilla, huevos y lácteos enteros sin un contexto claro sobre los límites de grasa saturada, muchas personas terminan superando fácilmente la recomendación vigente de mantener la grasa saturada por debajo del 10 % de las calorías diarias. Esto tiene implicaciones reales para la salud cardiovascular, el colesterol, el control de la glucosa y el riesgo de enfermedades crónicas, especialmente para quienes no están midiendo macronutrientes (la mayoría de la población).
Lo que la ciencia respalda de forma consistente, una y otra vez, son patrones de alimentación que:
priorizan frutas y vegetales
incluyen granos integrales ricos en fibra
enfatizan con legumbres, frijoles, lentejas, nueces, semillas y proteínas de origen vegetal
limitan la grasa saturada, especialmente la proveniente de fuentes animales
Por esta razón, patrones alimentarios como la dieta mediterránea y los enfoques basados en alimentos integrales y mayormente vegetales continúan mostrando beneficios claros para la salud del corazón, la presión arterial, el control de la glucosa y la longevidad.
Otro elemento clave que suele quedar fuera de esta conversación es la accesibilidad.
Hablar de alimentación saludable no es solo hablar de recomendaciones ideales, sino de lo que las personas realmente pueden conseguir. Muchas comunidades enfrentan desiertos alimentarios, opciones limitadas de compra y el aumento constante en el costo de los alimentos. Guías que enfatizan productos animales costosos, sin considerar acceso, educación y presupuesto, no reflejan la realidad de muchas familias.
Incluso el propio comité científico asesor del gobierno de EE. UU. señaló recientemente que sustituir carnes rojas, mantequilla y lácteos por alimentos de origen vegetal se asocia con una reducción del riesgo cardiovascular, lo contrario de lo que sugiere este gráfico.
Las guías nutricionales no existen en un vacío. Están influenciadas por intereses políticos e industriales, y esa mezcla suele generar mensajes confusos. La confusión beneficia a la industria, no a la salud de las personas.
No se necesitan reglas extremas.
No se necesita comer “perfecto”.
Y no se necesita más proteína animal para estar saludable.
Lo que sí se necesita son comidas balanceadas, ricas en fibra, mayormente de origen vegetal, preparadas de forma realista, accesible y culturalmente relevante.Ese es el enfoque que promovemos.
Karla Salinari es nutricionista certificada y autora del libro Abuela’s Plant-Based Kitchen. En redes sociales es conocida como The Latina Health Coach, donde se dedica a educar y acompañar a personas y comunidades para mejorar su salud metabólica, cardiovascular y digestiva mediante enfoques basados en evidencia científica, culturalmente sensibles y sostenibles a largo plazo.
Es fundadora de la Plant-Based Health Academy, un espacio educativo donde integra nutrición práctica, cocina accesible y acompañamiento personalizado para promover hábitos de salud reales y duraderos.
Pagina web: https://www.karlasalinari.com/
Instagram: https://www.instagram.com/thelatinachealthcoach